Remezclas de Cortázar

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Entre gatos, cigarros e fotos, há 31 anos morria o gigante Cortázar, em Paris. Gigante literalmente: ele nunca parou de crescer por conta da acromegalia, doença semelhante ao gigantismo, mas que se manifesta na idade adulta. Aos 60 anos, Cortázar continuava crescendo, tinha pés e mãos disformes. Aos 70 anos, quando morreu, media 2,14m. Além disso, segundo o blog de uma das editoras que publica a sua obra no Brasil, envelhecia lentamente, sempre aparentando ser mais jovem. O amigo (também escritor) Carlos Fuentes contava que, certa vez, quando foi visitá-lo, quem abriu a porta foi um rapaz que aparentava ter 20 e poucos anos. Ele pediu ao garoto que chamasse seu pai, mas era o próprio Cortázar (já com 50 anos de idade!) quem o recebia.

Dias atrás, o jornalista Bernardo Gutierrez começou, em seu blog, uma campanha #FreeCortázar buscando que as obras do escritor sejam consideradas de domínio público, por serem consideradas “patrimônio da humanidade”. A campanha criou um abaixo-assinado para pedir a sua agente literária, que gestiona seus direitos autorais, que libere sua obra na internet. Assim diz o texto:

Todo el mundo debería tener derecho al libre acceso, copia y remezcla de la misma. Sin embargo, más de treinta años después de su muerte las obras continúan protegidas con copyright. En Argentina, país natal del autor, las obras pasarán a dominio público en 2054. En España, en 2064. Siendo Cortázar un autor extremadamente innovador, habiendo usado el pastiche o collage en ‘El libro de Manuel’, la aplicación rígida del copyright a la obra del escritor es una contradicción.

Não só em “El libro de Manuel” que Cortázar usa do pastiche e da colagem: de sua obra-prima Rayuela (“O Jogo da Amarelinha”) ao livro-almanaque “La vuela al día en ochenta mundos”, toda sua obra está permeada por estas técnicas de remezcla, como explica o crítico literário Roberto Ferro:

Desde la aparición de Rayuela, Cortázar ha recurrido en varias oportunidades a esa modalidad de composición de las páginas, como en sus libros almanaques La vuelta al día en ochenta mundos (1967) y Último round (1969), en los que el collage es el procedimiento dominante de disposición de los diversos componentes textuales. Asimismo, son frecuentes, desde ese período, los volúmenes en los que hay un diálogo intenso entre imágenes y textos verbales; dan cuenta de esa preferencia, entre otros: en Prosa del observatorio (1972) se incluyen imágenes fotográficas tomadas por el escritor; en Monsieur Lautrec (1980) los textos de Cortázar se disponen junto con dibujos y pinturas de Hermenegildo Sabat; en Alto el Perú (1984) alternan con fotografías de Manja Offerhaus. El collage también traspone e integra la reproducción de recortes periodísticos que se compaginan con el relato novelesco en Libro de Manuel (1973). Y todo esto se consuma en Los autonautas de la cosmopista escrito con Carol Dunlop, el último libro que publicó en vida.

Los procedimientos de composición en forma de collages en la obra de Julio Cortázar integran en yuxtaposiciones la heterogeneidad de los materiales y de los lenguajes y géneros que dislocan toda ilusión de unidad preestablecida, formulando, desde otra perspectiva, una crítica a la homogeneidad uniforme y poniendo de manifiesto en la espacialidad de las páginas un campo de tensiones de recortes y fragmentos entre los que se producen pasajes de doble circulación.

La heterogeneidad del collage -que cada configuración compone de acuerdo con los materiales que lo integran y el diseño que los reúne- en las textualidades cortazarianas se presenta a la lectura como una provocación para producir significación que no podría ser ni unívoca ni inalterable. Cada elemento citado rompe con la continuidad o la linealidad del discurso y lleva necesariamente a un doble circuito de lectura: la del fragmento percibido en relación con el texto del que procede y la del mismo fragmento incorporado a un nuevo conjunto, a una totalidad diferente. La operatividad del collage consiste asimismo en no cancelar nunca por completo la alteridad de estos elementos reunidos en una composición espacio-temporal. Así el arte del collage demuestra ser una de las estrategias más eficaces para cuestionar las ilusiones de representación realista.

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Sabemos que, embora faça sentido com sua forma de criar, é muito difícil que a obra de Julio esteja em domínio público na rede. Se não dá pra liberar tudo, a campanha pede, então, que se libere uma obra pequena, desconhecida de muitos fãs do escritor: Fantomas contra los vampiros de las multinacionales. É uma HQ publicada em que Cortázar, como roterista, torna um personagem já existente (e muito conhecido) na França, o vilão Fantomas, em um herói justiceiro que busca resolver um crime relacionado ao desaparecimento e a incineração de diversas obras culturais.

Publicada em 1975 no México, a história tem um fundo político de crítica às ditaduras latino-americanas da época. Cortázar é o personagem-narrador que compra uma revista de Fantomas para ler no trem; nesta história é relatada o incêndio de diversas bibliotecas no mundo e a proibição, sob ameaça de morte, de se escrever novas obras. Ao chegar em casa, o escritor descobre que o que se fala na revista está, de fato, acontecendo. A partir daí, escritores da época – como Octávio Paz, Susan Sontag, além do próprio – participam da trama que contém elementos noir e da linguagem cinematográfica, como a predominância dos diálogos sobre a narração, a utilização de onomatopéias (plok, chuip chuip, etc.), entre outros apontados por Hernán Martignone na crítica à história publicada no blog Sobre Historieta.

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Em tempo: se a obra de Cortázar não é liberada legalmente, nos contentamos com a boa pirataria: aqui tem Fantomas em uma versão p&b pra baixar. Rayuela, na íntegra, na edição da Sudamericana. Historias de Cronopios y Famas. E aqui, na Biblioteca de Eduardo Sandéz, outros vários livros do argentino.